De cuando tuve que ir al Psiquiatra

No hace mucho, quizá algo más de un año, necesité ir a un psiquiatra. Fue muy fácil, primero consulté con mi médico de primaria y me dio cita.

Básicamente estaba agobiada hasta las pestañas. Más de lo habitual. Me iba a comer a mí misma, estaba llena de miedo, de esta sensación de mierda que a veces me acompaña… De no saber dónde meter la cabeza.

El buen hombre me escuchó y me recetó un buen libro de Mindfulness (que no acabé porque me parecía un pelín descafeinado). Salí como nueva, queriendo ser psiquiatra y ayudar a la gente que lo estuviese pasando mentalmente mal.

Y aunque mis cinco minutos de vocación por la psiquiatría pasaron, sí que aquel hombre me ayudó a verme a mí misma desde fuera y a no sentirme sola.

Hace unos años me parecía salvaje y atractivo eso de estar sola, tener mi universo inaccesible… Bla, bla, bla… Ahora, mirar los ojos a alguien, y ver cómo el sol resplandece en su piel, o una conversación pequeñita sobre cosas habituales… esas son las cosas que me parecen salvaje, grandes, necesarias.

Estoy estudiando el Mir (x 2da vez), vivo en el campo, con mis padres, cinco perros y un caballo… Para encajar aquí he tenido que, obviamente, crecer.

Y, no me voy a engañar, soy una agobiada desde siempre. Sé que me tengo que descafeinar… pero si lo hiciera… Yo no sería yo.

 

Un beso enorme.

 

C.

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Las malas amigas.

Gente que te haga sentir mal, no merece estar presente en tu vida.

O los que te dejan tirada sin tan siquiera tener la deferencia de decírtelo de forma directa.  Les surge un plan mejor, y te plantan.

Total, soy tan tonta que parezco buena.

Jo, pues me hace daño.

Hoy estoy agotada, ¿Os pasa que a veces tenéis días que, por lo que sea, no vais bien?, os sentís forzados, sin energía, sin tener un horizonte al que mirar como guía. Hoy, me pasa.

Estaba en la Biblioteca y casi me echo a llorar… Hoy me siento un poco un desastre.

No salgáis ardiendo.

 

Cuidaos mucho,

Un beso.

 

C.

 

Domingo dominguete

Estoy con la piel de gallina, escuchando una canción cualquiera en Spoti, llevo casi toda la tarde modificando un poco lahorquilla, sobre todo para que se parezca algo más a lo que me siento ahora. Quizá soy menos barroca que antes.

Me encantaba sentarme a escribir, era transformarme en pájaro y salir a volar. Mirar muy dentro de mí.

Qué alegríiiiiiia veros por aquí.

Tengo que confesar que me dio un vértigo terrible al volver a hacer público el blog y al escribir.  Me alegro muchísimo por retomar este placer.

 

Un beso.

 

 

A TOMAR POR CULO

Vuelvo a abrir el Chiringuito. ¿Quién anda por aquí?. Realmente no espero que quede ni un indio. Lo siento, me fui y de la peor manera: sin avisar. Luego intenté contactar con Jan y me volví a perder. Lo siento mucho, no hay excusa. O bueno, sí. Que no he estado lo suficientemente bien como para ser yo misma.

Realmente no sé por dónde me quedé, creo que no sabéis que acabé la carrera, ¡Al fin!. Menos mal, qué laaaargo y con cuántas piedrecitas por el camino. Y ahora estoy liada con el Mir.

Además, me enamoré y sigo enamorada. Y él de mí. Qué puedo pedir más?

Qué parte tan importante de mí hay en este blog. Cuántas horas, cuánta preocupación, unos años muy importantes. Dejé de escribir, ni blog ni poesía ni nada. Sequía. Prometo que ahora no va a venir ninguna inundación. S

 

Hello, it’s me.

Flames against me

Han sido ocho años no demasiado fáciles, en los que me he querido morir más de cien veces y nunca se muere uno de los disgustos ni del miedo. Mi cuerpo es más fuerte de lo que yo creía. Y se vive, pero mal.

He vivido durante muchos meses con el miedo a ser echada de mi casa, y cuando por fin ocurrió, me liberó.

He pinchado en los estudios y en lo personal. He llegado a convertirme en una persona que come bebe duerme y llora. He pasado mucho miedo, pero sigo aquí. Sigo con el sueño de la medicina, el de volar lo más lejos que sepa, vivir lo más libre y voraz y saber mirar con ojos de misericordia este mundo tan valioso que nos rodea.

Y no voy a parar hasta que uno por uno mis sueños, ya maduros, vayan cediendo a mis dientes.

No quiero dar lugar a una imagen equivocada, estoy jodida. Pero no olvidar quien soy, es pa celebrarlo.

¡¡Qué ganas tengo de contaros alegrías!! ¡Ya mismo!

Un beso.

 

Si alguien me necesita, mi correo es carmelilla@outlook.es

La madriguera.

Avanzar a trompicones por las calles de Sevilla, con el indescriptible olor a azahar ya en pie y el tímido calor de esta primavera que despierta de su inmenso letargo. Dan ganas de arrancarse la ropa y caminar descalza y desnuda, como los cristos se pasean apuntalados a sus maderos por esta tierra tan mía, tan nuestra.

Será la pobreza que nos hace humildes o será el amor de nuestros padres, de nuestros abuelos, los que nos hace gente de corazón y alma. Es cierto, lo abrimos súbito y quizá lo cerramos al instante. Somos arbitrarios, cabezones, malhablados y soñadores.

Una tierra libre, flotante y etérea, formada por un mar de aceitunas donde suenan saetas fandangos y bulerías.

He vivido la Madrugá. Este ha sido el primer año. No he visto nada que no hubiera sabido antes. Ya me conozco este sueño frágil al dedillo, este instante perenne, esta primavera hecha lugar. Sevilla tiene sus santos, yo los saludo y los respeto y así ellos me miman y me dan la mano por si el sendero se vuelve oscuro y mi respiración, eco.

 

La luz llegará.

Cada semana de este invierno es una montaña rusa a la que enfrentarse con fuerza y mucha decisión. Pero me alegra ser parte de algo, de este laberíntico ahora, en el que mi madre y mi tía Rosa son mis mejores amigas. Unas amigas-hermanas con las que hacer camino al andar.

Pero no me engaño. Mi camino es otro diferente al que hay en el pueblo. A pesar de que me doy cuenta de que este lugar tiene su encanto, aquí yo no soy yo entera. Aunque creo que el tiempo que esté aquí va a ser imprescindible en mi aprendizaje, sé que quiero convertirme en una nómada salvaje.

Gracias al parón obligado por la Anulación de la matrícula en sexto de medicina por impago el año pasado me he descubierto. A la yo más intacta, naíf, céntrica. La niña que no tiene miedo ni de quedarse sola ni de que la consideren una loca pirada. Estoy recordando quién soy, de dónde vengo y que lo imposible es un concepto insostenible en mi vida.

Y sobre todo… Estoy pensando en ti, Abuela. Mente preclara en tiempos duros. Sin saber verlo, desaparecí. Me prostituí y pervertí. Yo no era yo, sino una versión histriónica y que estaba perdida entre libros a los que quería más que a mí misma. No he sabido ver cuánto has estado presente incluso los días en que no hablábamos.

Abuela, llevo tu nombre y tu esencia. Sólo me da miedo tener una vida entera delante de mí y saber con certeza que no voy a volver a verte hasta quizá después de todo este camino. Si pienso mucho en eso, me da auténtico terror.

Y a vosotros, los que leéis este blog, GRACIAS. Por convertiros en el ser humano que aleatoriamente llega a este caos de mujer e intenta comprenderme. E intentar comprender a alguien es lo más generoso y altruista que puedo concebir en este momento.

A todos vosotros, aunque el vosotros lo formase una sola persona, mil veces gracias.